All you need…

All you need is to get rid of the tendency to define yourself.

Nisargadatta Maharaj

And as well, the need (sometimes desperate!) to define our children. They are as unique as they can come, like the stars. Let them be themselves.

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Todo lo que necesitas es deshacerte de la tendencia a definirte.

Nisargadatta Maharaj

Y también deshacernos de la necesidad (a veces desesperante!) de definir a los niños. Ellos son únicos, tan únicos como ellos mismos, tan únicos como las estrellas. Dejadlos ser ellos mismos.

Who you gonna call??

I read recently on one of those free magazines you pick up in a supermarket a brief note about children’s holidays and the ever so important “me time” for the parents.

“Me time” it is the most important thing you can ask for particularly when you are a parent and / or carer of a child ; “me time” is necessary if you want to keep your sanity and don’t lose all your marbles not only over the holidays but daily.

I am all up for “me time” and If I don’t make the time for “me” no one else will. I cannot see my son quietly retreating himself to some sort of mischief to give me “me time”.

Anyways, before going into a tangent, this article suggest to call another adult as soon as you have 10 minutes to yourself to catch up and talk about adult things and perhaps vent out your frustration because the child went to bed late because he / she would not put the “iPad” down.

All well, it is true, part of that “me time” involves heavily to contact another adult and talk about adult things instead of Legos, toys and the latest trend on teen fashion. The bit that I do not agree is the one about “vent out about the iPad” and your child not going to bed on time. First, why the child has the “iPad” until that late?

A myriad of reasons spring to my mind and believe me, I can easily back up many of them. But it does not mean I justify them.

“I just came from work and I have to prepare dinner”

“I’m on the phone trying to sort something out for work”

“I need 5 minutes”

“He will not settle if he does not watch TV…modern kids, hey!”

“She has to watch some tv so she can relax after school whilst she has some snacks”

“I don’t want my kid to miss out on tv or technology and be left behind by his peers”

“I have to work”

And the list goes on. And on. And it gets so ingrained into routines, into habits that they are categorised as “normal”. Ask any child and technology (call it phone, iPad, TV, Xbox, etc) will be a part of their routine and when these are missing from this routine, havoc begins until the pacifier in some sort of techie shape comes along.

To clear the air: I am as guilty as charged for my little one relationship with technology. Once I found out about the damage I was provoking to my son with technology, I manage to decrease it and take it to a sort of reasonable 20 to 30 minutes per day; a weekend treat of a movie or following up a series about nature on rainy days. These last two activities are done as a family.

The time that was once used and abused by screen time was changed slowly by my change of attitude towards it. Instead of coming from work and go in a rampant to prepare tea sort out the house and deal with everything else I decided to approach it differently. I made a routine out of coming back home from work.

This routine involves his screen time, play time, homework time (if any) helping around time, bath time, teatime, story time and bedtime. And only after bedtime it was the time for “me time” in between getting ready for the next day, feeding the cat, finishing a thing or two from work and chatting with another adult besides my partner.

Was it easy? NO.

Is it paying off? Yes.

Most importantly, do I still get some “me time”? Yes. And more than 10 minutes…

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A quién vas a llamar?

Hace poco, agarré una de esas revistas gratuitas que los supermercados dan de forma gratuita y encontré en ella una nota acerca de como hacer para tener el famoso “me time” (tiempo personal)durante las vacaciones de los niños.

El “tiempo personal” es la cosa mas importante que un adulto que cuida de niños puede tener si quiere preservar su sanidad y no perder la cordura no solo durante el período de vacaciones, sino también en el dia a dia.

Estoy totalmente de acuerdo con el tiempo personal. Si yo no me hago tiempo para mi tiempo personal nadie lo hará por mi. No puedo imaginar a mi hijo retirándose silenciosamente a hacer alguna travesura con tal de que yo tenga mi tiempo personal.

En fin, antes de irme por una tangente, vuelvo al punto de inicio, el famoso artículo donde se menciona que cuando se dispone de unos 10 minutos sin los niños, llamar a otro adulto para mantener una conversación adulta y hablar de otros temas y desahogar el malestar que le ha provocado el niño en cuestión por haberse ido a la cama tarde por haberse quedado con el “iPad” hasta cualquier hora…

No hay que negar que parte de ese tiempo personal involucra el contacto con otro adulto y conversar acerca de temas que no sean Legos, juguetes y la última moda para dolescentes. Lo que no me termina de cerrar es la parte de que el niño/a se quedó con el “iPad” hasta cualquier hora. Qué hacía el niño/a en cuestión con un “iPad” hasta tan tarde?

Cientos de motivos se me vienen a la cabeza, y creanme cuando digo que las apoyo. Lo que no implica que las justifique.

“Recién llego de trabajar y tengo que preparar la comida”

“Estoy al teléfono solucionando un tema de trabajo”

“Necesito 5 minutos”

“Es que no se tranquiliza si no mira sus programas de TV…chicos de hoy, eh?”

“Es que tiene que mirar un poco de TV asi se relaja un poco después de la escuela, mientras toma una merienda”

“No quiero que mis hijos se pierdan algo que esta en TV y no estén a la par de sus compañeros”

“Tengo que trabajar”

Y la lista es interminable. Y está tan arraigado dentro de la rutina, de los hábitos y costumbres que han ganado la categoría de “normalidad”. Pregunten a cualquier niño y verán que la tecnología (llámese TV, teléfono móvil, iPad, XBox, etc cualquier cosa que tenga una pantalla ) forma parte de su rutina y cuando estas desaparecen de esta rutina, reina el caos hasta que el “chupete” tecnológico se hace presente en alguna de sus formas.

Dejo en claro: Soy tan culpable como cualquier otro padre/madre de la relación que mi hijo generó con la tecnología. Pero, una vez que me informé del tremendo daño que le estaba causando a mi hijo con la tecnología ( llámese TV, teléfono móvil, iPad, XBox, etc cualquier cosa que tenga una pantalla ) logré disminuir la cantidad de tiempo que el pasa frente a una pantalla y reducir ese tiempo a 20 o 30 minutos por día; durante los fines de semana nos damos el gusto de una peli; si afuera llueve demasiado, miramos alguna serie acerca de la naturaleza. Estas últimas dos actividades se hacen de forma familiar.

El tiempo que en su momento era usado (y abusado) con tecnología, lentamente se cambió, pero no por arte de magia sino por un cambio en mi actitud. En vez de llegar del trabajo y entrar en la vorágine de “todo lo que hay que hacer, preparar la cena, y todo lo demás” decidí tomarmelo de forma distinta. Hice del llegar a casa del trabajo, una rutina.

Esta rutina esta compuesta de tiempo de tecnología, seguido de tiempo de juego, tareas (si las hay) baño (mas tiempo de juego), cena, cuento y a la cama. Y recién después de que el niño está en la cama, ahi si, es mi tiempo personal, entre medio de preparar todo para el día siguiente, darle de comer a las mascotas, terminar algo del trabajo, hablar con otro adulto que no sea mi pareja, etc.

Fue fácil? NO.

Está dando resultado? SI.

Lo mas importante: Tengo “tiempo personal” (me time)? Si. Y son mas de 10 minutos….

Your urge….

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Your urge to control life

controls you.

Mooji

Tu necesidad de controlar la vida

te controla a tí.

Mooji

N.B.

Outside any other contexts you can give to this quote, if you relate this to childhood, it makes perfect sense. Children need to control their play, their time, their space, their will, their life, so they can control – self regulate -themselves and learn.

Also you can think on the other end of the stick which is when the adult needs to control the life of this child from beginning to end, is taking away from the child the possibility to learn.

I´m not advocating for a free range and allow the child to do whatever it comes to his mind, whatever takes his will; I am advocating for a delicate balance of power (control), where parent and child can work together in a rhythm, where the adult can control the environment so the child can play and learn to control his play, his time, his will and senses.

Comes to mind the word respect. If we respect the child, we respect ourselves.

N.B.

Fuera de cualquier otro contexto que se le pueda dar a esta frase, ésta se puede relacionar perfectamente con los niños. Los niños necesitan controlar su juego, su tiempo, su espacio, su voluntad, su vida, para así aprender a controlarse – regularse – a ellos mismos.

También se puede pensar en el otro extremo, que es cuando los adultos necesitan controlar la vida del niño de principio a fin. Al hacer esto, el adulto le quita la posibilidad al niño de aprender.

No estoy abogando por darle al niño el libre albedrío, que el niño decida hacer lo que se le venga a la mente y en gana; estoy abogando por un delicado balance de poder (control) entre adulto e infante, donde los adultos y los niños pueden trabajar juntos en un ritmo, donde el adulto puede controlar el entorno y el niño puede jugar, y aprender a controlar su juego, su tiempo, su voluntad y sus sentidos.

Se me ocurre la palabra respeto a la niñez. Respetando al niño, nos respetamos a nosotros mismos.

Beauty is…

“Beauty is in the eye of the beholder”

This phrase came in my inbox today with my “weekly reflection” of NVC (Non-Violent Communication), together with a beautiful excerpt from Mary Mackenzie’s book “Peaceful living”. And it does ring some bells. A few days back I was having a conversation with a friend and somehow, we ended up talking about my work and education. Then the question came along:
” Are you ever going to work with “normal” children”?

My silence was ominous and those few seconds between the question and my answer felt rather awkward.

“All children are “normal”, the children I work with are children that life did not smile too much at them, that’s all.”

My friend , after a short silence, agreed.

No need to say the conversation finished, in good terms but unexpectedly quick.

Today when I read the phrase “Beauty is in the eye of the beholder” this morning and I just swap “Beauty” for “Normality” and it made all the sense in the world. “Normality is in the eye of the beholder”.

I kept thinking about it and amazes me how people tend to make a judgement without having the whole context. Something is clear and it is true: it is human to judge and without judging we would not survive. As human beings we live making judgements and decisions to get through the day and life. When judging we can make distinction and separate between “us” and “them”.

As for me all children are “normal”. Some of them had to endure unnecessary trauma; some of them had to survive hostile environments whilst others had to forget all about being children and grow up fast beyond their years.  These are circumstances, contexts. I see all children as beautiful beings full of magic and potential to become the best versions of themselves despite the circumstances and contexts of their own lives. 

I feel that people judge too much; it is easy to do so. If only people could only step back and consider accepting some things as they are, without judging, life could be so much easier. If people could be more open to consider there are many other realities, beauties and normality and perhaps hold conversations about it instead of quickly judging and making the “us” and “them” gap.  


La belleza…

“La belleza está en los ojos de aquel que mira”

Esta frase apareció hoy en mi casilla de emails junto con una reflexión de NVC (Non-Violent Communication) junto con un hermoso extracto del libro de Mary Mackenzie “Peaceful living”. Y es una frase que quedó en mi cabeza, luego de una conversación hace unos dias atrás con un amigo, en la cual no sé como terminamos hablando de mi trabajo y de educación. Y surgió la pregunta de su parte:

“Alguna vez, vas a trabajar con niños “normales”?

Luego de un silencio molesto, ominoso, esos pocos segundos entre la pregunta y mi respuesta fueron mas que incómodos.

“Todos los chicos son “Normales”; que a algunos la vida no les haya sonreído lo suficiente, ese es otro tema.”

Mi amigo, luego de un breve silencio, coincidió conmigo.

Demas está decir que la conversación terminó rápidamente, en buenos términos.

Hoy cuando leí la frase “La belleza está en los ojos de aquel que mira” cambié la palabra “Belleza” por “Normalidad” y cobró todo el sentido del mundo. “La normalidad está en los ojos de aquel que mira”.

Cuanto mas lo pienso mas me sorprendo de como la gente se apresura a juzgar, sin tener en cuenta el contexto. Hay algo que es muy claro y es cierto: es humano juzgar; y sin la capacidad de juzgar, no sobreviviríamos. Como seres humanos que somos, vivimos juzgando, y gracias a esos juicios y decisiones vivimos el día a día, vivimos la vida. Cada vez que juzgamos, hacemos la distinción que nos separa entre “nosotros” y “ellos”.

Para mi, todos los niños son “normales”. Algunos han tenido que soportar traumas innecesarios; otros han tenido que sobrevivir ambientes hostiles, mientras que otros se tuvieron que olvidar de ser niños y crecer rápidamente y ser mas grandes que su edad real. Estas son circunstancias, contextos. En mis ojos, todos los niños son seres llenos de magia y potencial para convertirse en la mejor versión de ellos mismos, mas allá de las circunstancias y contextos de sus vidas.

Siento que la gente juzga muy rápido; al final de cuentas es muy fácil hacerlo. Tal vez si la gente pudiera dar un paso atrás y considerar las cosas por los que son, sin juzgar, la vida sería mas fácil. Si la gente pudiera ser mas abierta y considerar que hay muchísimas otras realidades, bellezas y normalidades, y tal vez conversar acerca de ellas en vez de rápidamente juzgar y generar la brecha entre “ellos” y “nosotros”.