Cuando el estar presentes es lo mas importante.

Los niños han vuelto al cole. Se han reinventado, se han readaptado a una “nueva realidad” o “nueva normalidad”. Los niños reconocen y suponemos que aceptan la realidad tal y como se presenta. Ellos tienen conocimiento de esta, ya sea porque han escuchado y visto las noticias, porque han escuchado a los adultos hablando de ella.

Los niños han vuelto al cole, y se han reencontrado con sus pares. Y entre ellos, comparten sus vivencias de esta reinvención. Ahora, los niños, ¿realmente pueden tener una idea del alcance de esta nueva realidad? ¿Los niños, son conscientes de cuán lejos han llegado y por cuento han pasado?

Me pregunto esto ya que estoy segura de que cada niño ha vivido y vive esta nueva realidad de una forma diferente. Y lo que ha vivido uno seguramente no lo ha hecho el otro. Y me pregunto cuan profundamente estas vivencias afectan a nuestros pequeños. Algunos niños recurrirán a sus mayores, a nosotros, para preguntar, pedir más información, más explicaciones y más clarificaciones.

Otros niños tal vez no lo hagan y prefieran resolver lo que ven, escuchan y sienten en sus fueros internos, y el integrarlo todo tome un tiempo. Estos niños en particular necesitarán que sus adultos de referencia se acerquen y de forma muy suave, les pregunten cómo se sienten. Esta es una oportunidad para el adulto de ofrecer sabiduría que nace desde el corazón y entregará la misma con mucho amor y mucha paz, con un lenguaje sencillo y claro.

Es válido decir que muchas veces el estar presente y el escuchar ayuda mucho mas que un montón de explicaciones. Es válido también decir que con el tiempo, los niños logran hacer sentido de lo que sucede a su alrededor, y el resultado es mas positivo aún cuando alcanzan estas conclusiones junto a un adulto que le brinde seguridad y que esté presente.

Estos niños, no importa la edad o la forma de expresarse, tienen una constante silenciosa: la necesidad de reasegurarles que todo irá bien. Que hay gente buena en el mundo, que hay gente que ayuda y quiere ayudar a que todo vaya mejor. Ya sea con una suave palmada al hombro, o el sentarse a compartir un juego, o compartiendo el silencio, son pequeños grandes gestos que cuando se hacen estando presente y no por hábito o con el teléfono móvil en la mano, realmente cobran significado y dan esa tan necesitada seguridad.

Con respecto a la segunda pregunta, mi respuesta es “no sé”. Me gustaría creer que en muchos años los niños que se han reinventado y se siguen reinventando, serán adultos con una mirada diferente del mundo y serán mucho mas fuertes, resistentes y flexibles al cambio. Quiero creer que habrán aprendido mucho de los errores de los adultos y si lo han hecho, serán no solo más sabios sino más competentes.

Quisiera pensar que estos niños que han llegado tan lejos y siguen pasando por tanto serán adultos que tendrán una mirada mas compasiva al mundo. Imaginar y soñar, no cuesta nada.

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